sábado, mayo 09, 2009
Todo llega

En la vida de un hombre siempre llegan momentos que intentamos evitar o aceptar de que nunca nos llegarán, momentos que son habituales en tu vida y siempre has comprendido de que ocurrian porque tenian que ocurrir, pero sin saber muy bien como, no te afectaban y las cosas funcionaban a la perfección... hasta que ese día llega.

Mi madre, que se ha ido a trabajar una semana a Alemania nos ha dejado solos a mi padre y a mi, y habíamos llegando al punto de crisis: -¡no nos quedan gayumbos limpios!-.

Tras un rato de pánico y desesperación, echarnos las manos a la cabeza y correr por el pasillo pensando soluciones alternativas... -quizás podemos apañar algún trapo o camiseta a modo de pañal-, -en algunas películas he visto que lleva una hoja de parra atada con un nailon- nos hemos dado cuenta de la cruda realidad.
-¡NO!, creo que vamos a tener que poner la lavadora-.

-¡¡DIOOS!!, ¡¡eso no!!-.
Tras minutos de divagación y suspiros, y varios tirones de pelo, nos hemos lanzado a dar el paso.
Con mucho miedo y lentitud, poco a poco nos hemos aproximado a la nevera y no... esta vez no ibamos a coger una cerveza, ibamos a usar ese trasto cuadrado que se encuentra justo al lado en el suelo. Ese aparato que tantas cosas tiene encima y nunca hemos sabido de su existencia.

Allí estabamos... como los monos de "2001. Una Odisea en el espacio" mirando la pieza de metal que acaba de caer del espacio.
-Uh uh uh uh uh-, me acerco con un calcetin y le arreo un golpe. "No pasa nada".
-¡¡WHU WHU WHUH WAHA!!-, me tiro en plancha ante la caja y me veo reflejado en el cristal del centro.

Meto la ropa, -ummm, ¿blanco, ¿amarillo?, ¿oscuro?, ¿suave?, ¿resistente?-. -¡¡¡DIOS!!!, ¿porque nos hicistes esto madre?, ¿¿¿porquee??-.
Mi padre viene a apoyarme y a ayudarme a meter todo de un empujón dentro de la máquina.

-Un, dos, tres-, giro varias veces la ruleta y le doy al botón que pone "¡". Claramente tiene pinta de un dedo pulsando un botón, con lo que por descarte ese tiene que ser el interruptor de encender.

La lavadora comienza a hacer ruido y se crea un momento de silencio, los dos monos mirando el interior esperando cualquier cosa, cuando... -¡click!-. Aquello comienza a dar vueltas.

Suspiros de relajación, un abrazo de ánimo y varios alaridos de alegria. Hemos cumplido está misión y podemos celebralo.

¡Que corra la cerveza!.

Escrito por javi a las 11:07 AM -

jueves, abril 30, 2009
Hasta aquí podiamos llegar

-Crisis-. Parece que la gente no sabe hablar de otra cosa mas que de problemas.
No digo que haya que cerrar los ojos a ellos, pero tanto darle vueltas no creo que sea bueno y sinceramente... los culpables de la crisis somos nosotros mismos, ya que nos dejamos manejar por los medios sin darnos cuenta alguna.

-¿Cuanto tardarán en llenarse los médicos y hospitales de gente con la supuesta fiebre de la gripe del cerdo?-.

En fin... la gente sabe del pánico generalizado que se produce en las cadenas de televisión y como no... tratan de sacarle provecho, con lo que frases como... "te bajo el sueldo, horas extra gratis, esfuerzo y disponibilidad" están a la orden del día.

Pues no me viene el otro día mi jefe, a las 11 de la mañana de un viernes, que si no me quedo hasta las 18.00... -vamos no me jodas, que me han visto con cara de tonto-. Trabajo 40 horas semanales y me piden que eche horas extra (esfuerzo) porque debo de mostrar "disponibilidad". Están de cachondeo...

Parece que las amenazas llegan a la base de esta pirámide invertida y el gran jefe (anteriormente conocido como el "orco") se me presenta para convocarme a una reunión.

-Me han comentado que el viernes pasado no quisistes quedarte hasta las 18.00-.
Aja, bueno, yo ya trabaje mis 40 horas semanales. No tengo porque regalar mi tiempo.
-Entiendo... pero es que tienes que mostrar esfuerzo y disponibilidad-.
Claro que si, cada mañana hago el esfuerzo de levantarme pronto para no llegar tarde y estoy disponible en mis 8 horas de trabajo diarias.
-Habrá que buscar una solución-.

Pues la solución queda en "te sacamos del proyecto, o...". -Sensacional-.
Vivimos en un manicomio controlado por locos. -¿Qué será de nosotros?-.

En conclusión, cambio de trabajo, en mi oficina se quedan sin un tio cualificado para dar soporte a una aplicación de máxima prioridad que solo sabe llevar el, mi jefe se da cuenta del percal y se echa las manos a la cabeza y yo ¡me marcho de vacaciones en 4 semanas!.

¿Que cosas pasan en esta vida, eh?.

Escrito por javi a las 10:09 PM -

miércoles, abril 01, 2009
La hora de la siesta

Andaba en la oficina mirando la pantalla, cuando me he dado cuenta de que ya había "consumido" media semana. -Joder, si que se ha pasado rápido-.

La semana me gusta dividirla en 5 etapas.
- El lunes, donde llegas con fuerzas después de un fin de semana a base de rascarte las milongas.
- El martes, que estás jodido, pero menos que el lunes pues lo peor ya se ha pasado.
- El miércoles... el peor sin duda... miras atrás y el fin de semana anterior lo recuerdas como tu primera comunión y el que viene como las vacaciones de verano.
- El jueves, -de ilusiones se vive-, ya queda menos para el viernes.
- El viernes, comienzas a acomodarte y practicas el manoseo de higo hasta las 2, con un poco de suerte sales antes y ya es fin de semana.

Hoy estaba en la oficina pensando en lo malo que es ser un miércoles... cuando se ha rumoreado que nos cambiaban de oficina.
-Joder, ahora que empezaba a conocer a los bedeles van y me cambian-. Y si si, no es lo peor de todo... nos cambian a la guarida del gran orco.

El gran orco, nombrado así por mi jefe, se trata de la mayor desgracia para la empresa y del encargado de que todo vaya mal. A ojos de un simple currito viene siendo el presidente del país cuando es del partido contrario al tuyo.

Allí estaba, recién comido y pensando en lo bien que se estaría en la cama, cuando no he podido evitar el imaginarme la situación...

Sentado en su gran trono en lo mas alto, rodeado de antorchas y ríos de lava manando de las paredes, el gran orco controlaba a sus engendros, vigilando impaciente el mas mínimo error para mandar a uno de sus subordinados con látigo a fustigarte por un mal trabajo. Cual esclavos atados con una cadena al tobillo y vestidos con un misero paño roido, mugrientos por la polvareda picamos las minas en búsqueda de piedras preciosas.

Recién comido y pensando en lo bien que estaría en la cama, me apoyo en una piedra al lado de mi compañero, el cual pica poco a poco, -clin... clin... clin...-, cuando el gran jefe orco advierte de nuestra insensatez y manda a nuestro jefe.

-tzfissss-, arrea un latigazo al pobre chico, el cual empieza a picar a toda leche, -clin, clin, clin, clin, clin, clin, clin-.

-¿Tio, estás ahí?-. Despierto con una sonrisa con la voz de mi compañero y me comenta que se nos han caído un par de colectores. -Joder-.
El que se te caigan un par de colectores puede suponer un problema de pelotas, con lo que antes de solucionarlo nos hemos puesto a reflexionar y como no... esto ha conllevado una imaginación conjunta de la situación.

-Tenemos que matarlos a todos-. Aparecemos por la puerta de Telefónica con una ametralladora gritando y disparando al aire -ta,ta,ta,ta,ta,!TODO EL MUNDO QUIETO¡-, donde tan solo se aprecia un pobre becario sentado en un terminal.
-¡Quítate chaval!-, de un empujón sale el crió disparado en su silla con ruedas por el pasillo.
El hombre de seguridad, de taitantos años, ve pasar al chico en su silla gritando -UEEEEEE- por el "hall" principal, sin darle la mayor importancia el verle acabar empotrado en uno de los ficus.


(CLIN).
-Mierda, otro marrón, nos escribe la del pollo-.
La del pollo: se trata de la mujer de Telefónica. Típica señora de buen ver, con sus apenas 50 años, que de algún modo fué escalando por una enredadera de rosas y acabó cobrando un sueldo medio resultante de la suma de 4 de nosotros, con ayudas sociales, seguro, tickets de comida, parking, vacaciones a tutiplen, un horario de 9.00 a 15.00 flexible, coeficiente intelectual de 2.5 y una sonrisa odiosa constante en su cara... ah, y a cuyo marido le llama "mi pollo".

-¿Que ha pasado esta vez?-.
-Ummm... un café y te lo cuento-.

Como de costumbre los cafés suelen ser largos... pero si coincide con la hora de la siesta... este puede durar eternamente.
De sabido es que si bajamos a la salita no volveremos a subir, con lo que nos acercamos a la cafetera y nos preparamos un -buen café-.
-¿Buen café?, esto sabe a muerto-.
-¿A caso has probado alguna vez como sabe un muerto?-

-¡He encontrado otra pepita!-, grita una de mis compañeras entusiasmadas al encontrar otro brillante mineral. Todos sabemos lo que esto conlleva... -¡ración doble!-, grita la mujer del comedor vestida a modo de Bilma Picapiedra con un hueso en la cabeza y removiendo una especie de estofado en un puchero giganteia -...a mi no... (se escucha una vocecilla proveniente del gigantesco cacharro)-

-Me puedo hacer una idea-.
-¿Y a todo esto... de que iba el marrón?-.
-Mañana te lo cuento, hora de irse a casa-.

-¡¡Yaba yaba duuuu!!-.

Escrito por javi a las 8:58 PM -

miércoles, febrero 11, 2009
Ilusiones

Ya estamos a mediados de febrero... no hemos terminado la cena de noche vieja, cuando ya estas recogiendo los regalos de reyes, las nevadas y los primeros rayos de sol... con la rutina diaria no te das cuenta de lo que ocurre a tu alrededor a menos que no asomes la cabeza por la ventana de tu oficina y veas como sale y se mete el sol. Con lo que si no somos capaces de vivir nuestra vida cada día... algún aliciente tendremos que darle... así que nada mas llegar el lunes por la mañana, pedí mis días de vacaciones y ya he reservado los billetes de avión.

- Necesito unas vacaciones -, son las palabras que todos deberiamos de decir tras estar trabajando día a día cada nueva mañana, e intentando inventar nuevas tareas que produzcan esa emoción de velocidad en el paso del tiempo.
-Que cojones-, vamos que nos quejamos de que la vida pasa muy deprisa, de que cuando te quieres dar cuenta ya eres viejo, y sin embargo tenemos que aguantar cada día el ver como perdemos el tiempo en cosas que no son de nuestra incumbencia. Pues si... y así lo haremos indefinidamente hasta que no nos demos cuenta de ello.

Me he cogido vacaciones en junio. Posiblemente todos digan, -¿en junio?, ¿te vas a pasar todo el verano trabajando?-. Eso es... aquí estaré los meses mas calurosos del año, pero... -¿qué mas dá?-. Si al fin y al cabo son todo ventajas... no habrá tantos atascos, posiblemente pueda aparcar mas cerca, aprovecho las mañanas en lugar de pasarmelas durmiendo o tirado en la playa y a la hora de comer estoy de regreso, con lo que puedo aprovechar todo el resto de la tarde -esta todo planeado-. Además... después de 6 años pasandome el verano en la biblioteca no creo que note alguna diferencia.

Por lo tanto, mi tarea de hoy ha sido la de crearme un calendario que calcule los días restantes para irme de vacaciones y me vaya dando mensajes de animo, -!ánimo chaval que tu puedes¡-. Y aunque aun estemos a febrero y tenga a mi jefe dando berridos a mi lado dandose cuenta de que no tenemos presupuesto para el proyecto... yo prefiero intentar sonreir y pensar que no pueden ir las cosas tan mal, ¿no?, en fin... yo me voy de vacaciones en 107 días... -¿que mas puedo pedir?-.

Escrito por javi a las 10:50 AM -

lunes, febrero 02, 2009
El día de la marmota

Hoy es un día como otro cualquiera... con la peculiaridad de que estoy feliz pues hoy he pedido mis días de vacaciones. Ahora solo falta esperar y que me las confirmen... para al menos tener esa ilusión desde hoy hasta que me marche.

Por aquí las cosas evolucionan como siempre... llego cada mañana de lunes como si el viernes nunca hubiese llegado, y al igual que cada día se repiten las mismas historias. Al fin y al cabo, y ya es coincidencia, estamos atrapados en el tiempo al igual que Bill Murray en el día de la marmota.

Como cada mañana, llego a la oficina y siempre están las mismas caras madrugadoras, con ojos negruzcos tras un fin de semana quizás un poco movido y la mala cara de tener otras 40 horas de trabajo por delante, con sus consecuentes horas de atasco y postpreración después de levantarse.

Me siento en mi puesto de trabajo e invento nuevos retos para esta semana nueva. Te buscas divertimentos y los disfrutas lo máximo posible.
Enciendo el ordenador y sigo mi rutina diaria. -Correo abierto, correo de la empresa abierto, foro del juego comentado, páginas varias ojeadas...-. Perfecto, todos tus retos han sido cumplidos en un tiempo record de apenas 20 minutos, -¿y ahora que?.
-Buenos días Eva, ¿que tal el fin de semana?-. Intento de absorción de otra alma en pena.
-Aquí... intentando arrancar el ordenador que va a pedales-.

Notas por su tono de voz la necesidad de ir a tomar un café, con lo que levanto el cuello un poquito mas y atraigo a otros 2 entes que se encontraban absortos mirando las líneas del techo.
Los "10" minutos del café pasan mas rápido de lo normal, con lo que tras ofrecer una segunda ronda y la consiguiente sensación de responsabilidad, se produce tu vuelta al puesto de trabajo y como no... el aburrimiento.

El aburrimiento en el trabajo es uno de tus grandes enemigos... cada segundo parece un minuto, y ves como la gente se mueve a tu alrededor a pasos de tortuga. Contra mas veces miras el reloj mas lento pasa, con lo que yo prefiero poner mi calendario de por medio tapando el reloj de mi escritorio.
Poco a poco todo el mundo va llegando, y aunque las primeras horas de la mañana pasan medianamente deprisa, temo por las 10.00, pues es la hora a la que mi jefe aparece por la puerta. Hasta esa hora aun siendo lunes y teniendo que aguantar de toda la semana por delante, se intenta mantener un espiritú de "felicidad imaginaria" que no te hunda en la miseria... pero con su llegada todas esas esperanzas se desvanecen... y comienza la misa interminable.
Yo lo llamo la "misa interminable" pues el es el predicador de la oficina.

Escuchas el "clin" del ascensor y ya notas el estremecer de las paredes al sentir sus rugidos. Se hace el silencio en la oficina.
En mi mente aparece la imagen de un antiguo minotauro, con un anillo de hierro en la nariz, y grandes pezuñas de toro que aporrean el suelo acompañados de bufidos producidos por su húmedo ocico. Sus grandes cuernos de diablo brillan sobresalientes del ascensor entre la nube de oscuridad que le acompaña donde vaya... Las luces de la oficina parpadean con el retumbar de sus pisotones -PLOM-, -PLOM-, miro mi vasito de agua produciendo ondas como si de un tiranosaurio se tratase.
Aparece por la puerta corriendo y produce la estocada de una de mis compañeras que cargaba con una torre de papeles, lanzandola por los aires y produciendo un grito de terror.

Se pueden escuchar los gemidos de miedo en el ambiente y se siente el temor en sus cuerpos.

-¡¡El fin del mundo se acerca!!-.
Mi jefe acaba de llegar y ya le tengo sentado a mi lado despotricando de toda persona inferior a su superioridad mental (todo el mundo).
-¡Sois unos putos inutiles!-. Lanza a los cuatro vientos gritos de apoyo y animo a su rebaño.
-¡Cuando lleguen incidencias nos van a dar una patada en los huevos a todos!-. Llegados este punto es cuando ya te das cuenta de que se lo cree y decido desconectar, con lo que la misa interminable se convierte en otro episodio de Benny Hill, al son de su melodía, donde el no deja de dar vueltas por la oficina cual tornado arrasando con todo ser viviente que se interpone en su camino.


Las 11.30 y por fin la hora del cafe... estiramiento de cuello y comienza el desfile.
-Este tio es subnormal-. Tema de conversación principal en la hora del café.
Al menos esa media horita se pasa de un modo bastante agradable y consigues que la mañana vuelva a tomar un rumbo de felicidad.

Como mi amigo Alberto dice... -entre que subimos a la oficina, vuelves a encender el ordenador y tal... la hora de comer-. Y así es, antes de que te des cuenta son las 14.00 y por fin la hora de comer.
Solamente la intriga por saber que habrá de comer en el buffet de la empresa te permite soltar una sonrisa, y quieras que no... ya tienes medio día terminado... ánimo chaval que en poco tiempo te vas a tu casa.
-Coles de bruselas y merluza cocida-. Joder, menuda guarreria. -¿Nunca se les habrá ocurrido hacer un test sobre que le gusta a la gente?-.
La mujer del comedor te trata de "cariño, encanto, guapo", pero la delicadeza con la que rebaña el cazo en tu plato no tiene desperdicio -puiiig-. Se te escapa un suspiro de desesperación y trás una comida acelerada vuelves a la oficina.


Llega el punto de la cabezadas... y es que después de comer debería de estar prohibido trabajar. Ya no tienes ninguna excusa para escaparte de la oficina hasta que sea tu hora... y probablemente las ganas de hacer algo sean nulas, con lo que ya puedes rezar para que el tiempo pase lo mas rápido posible y lleguen las 17.30 para salir escopetado por la puerta.

Atasco, ducha, cena y joder... ya es la hora de dormir. No has cerrado un ojo cuando...
-¡¡buenos días excursionistas!!, hoy será otro frio día, porque... ¿que día es hoy?, si si si, ¡¡hoy es el día de la marmota!!-.

Escrito por javi a las 9:35 AM -

sábado, enero 03, 2009
La oficina

Cuando llegas el primer año a la universidad todo lo ves como un prado de rosas... todo te parece bonito, divertido e incluso interesante... vas conociendo a la gente, te echas tus primeras cartas y cuando te quieres dar cuenta... te encuentras con 12 suspensos en febrero.

Tras muchas tortas y como no, tus 3 periodos de estudio anuales... llega el día en el que te encuentras con tu último examen.
Allí estás... frente a la dichosa asignatura que desde el primer año dijistes... "esta para el final", mientras imaginabas el futuro con edificios metálicos, vehículos voladores y al humano con un dispositivo en el cogote por donde le inyectasen los conocimientos.

El día del examen entras en la clase y te paras a charlar con los profesores, "¿qué tal la parienta?, ¿como fué aquel proyecto?, ¿cuando vamos a jugar al tenis de nuevo?, ¿otra vez el Madrid campeón de Europa?", y al sentarte en la silla y mirar a tu alrededor... te encuentras con caras conocidas... pero que aunque con muchas de ellas no has llegado a hablar... para ti forman parte de tu vida cotidiana.

Cuando vas al tablón esperando ver el suspenso de costumbre... te encuentras con un 5 y entonces te das cuenta de la verdad... -has acabado-.
"Joder que chungo, he terminado la carrera".
Por un momento es inevitable acordarse de la película de "Cadena perpetua" y sentirse como aquel hombre mayor que el día que le dan la libertad se da cuenta de que su hogar está en la carcel.


Ha llegado la hora de trabajar en algo serio, y cuando te pones a mirar trabajos se te pasan varias cosas por la cabeza.
"Y a todo esto... ¿yo que cojones se hacer?".
Joder, te has pasado 6 años en la carrera y no sabes a que te dedicas, -¿alguien sabe a que se dedica esencialmente un teleco?.

Pues nada... a buscar trabajo de informático ... y ahí estoy.
Suena el despertador cada mañana a las 6.30 y piensas... "¿que tengo a primera hora...?, ¡mierda!, tengo que ir a trabajar".
Llegas a la oficina y como tu proyecto no empieza hasta febrero, te han dado un tocho de documentación para leer, pero con tu nivel de compresión adquirido en la universidad, consigues quitártelo de encima en los dos primeros días ("ahhh, a esto se dedica un teleco"), así que tienes que intentar divertirte sin que tu jefe se de cuenta de que no tienes nada que hacer.

Lo primero es intentar entretenerte con lo que tienes por la mesa.
Recuerdas aquel fabuloso día de clase donde vistes un ciervo por la ventana y aquel magnífico dibujo del Guernica en 3D, así que coges un cuaderno bien gordo y te dibujas toda la secuela de la batalla final de El señor de los anillos en el canto del cuaderno, de tal modo que al pasar las hojas a toda leche ves como se mueven los fotogramas.
-Jejeje-, esto produce una sonrisa de satisfacción en tu cara y el consiguiente codazo al compañero de al lado para mostrarle tu obra.
Este que si tiene algo que hacer, te mira con mala cara y sigue con lo suyo.

Has matado 1 hora de tu tiempo y aun tienes 7 por delante... "sus muelas...", así que mientras miras en la pantalla algo que hacer, divisas a tu compañera de enfrente tecleando 200 teclas por segundo.
No dudas en esconderte tras el monitor y lentamente ir deslizándote hacia un lado con una cara diferente cada 5 segundos... lo que produce un ralentizamiento en el tecleo de tu compañera y la siguiente mirada de sonrisa.

Cuando ya no tienes mas muecas que hacer y sientes que te estas rayando, se te ocurre volver a fastidiar al de la derecha, con lo que no dudas en prepararte todo un arsenal de papelitos y asaltarle tras la torre de tu ordenador cual escocés lanzando piedras a su enemigo.
Este que aun teniendo que hacer siente como ese pequeño niño surge de el, prepara otro arsenal y comienza la batalla campal, hasta que uno de los papelitos sale lanzado por el aire, arrastrado por la corriente del aire acondicionado... y mientras lo ves volando a cámara lenta cayendo precipitosamente sobre la mesa de tu jefe, tu garganta se encoje y no dudas en tragar "clung".

"Ejem", escuchas el gruñido de tu jefe y notas la siguiente mirada de asesino dirigida a tu grupo de mesas. Tu y tu compañero os ponéis a aporrear el teclado cual secretarias de los años 70 y tu compañera de enfrente no duda en echarse a reir "jijiji".

Miras el reloj gigante de la pared y ves la manilla moviéndose "clic", mientras en tu cabeza suena una especie de campanada cada 20 segundos "CLING"... ... "CLING".

-Ougn...- se te escapa un pequeño llanto y sigues mirando el ordenador...
Cuando ya no te queda mas que hacer y notas que has conseguido distraer a tus compañeros por completo, sabes que el día de hoy está totalmente perdido, con lo que lanzas la mirada del café. Esta se basa en un estiramiento de cuello por encima de las torres y una mirada fija a todo el personal de alrededor, lo cual todos interpretan como la llamada de auxilio.


Con un poco de suerte podrás estirar el café hasta la hora de comer y reengancharte de nuevo 3 horas mas tarde... si no... mas vale que se te ocurra algo mas que hacer o estas perdido.

Con lo bien que estaba yo en la universidad...

Escrito por javi a las 12:33 PM -

martes, noviembre 25, 2008
Rutina

Como cada mañana y a lo largo de este mes, he podido comprobar en mis propias carnes lo que viene siendo trabajar, o digamos, un sucedaneo de trabajar. Hoy hace un mes que comencé con el curso previo de programación en JAVA.
Para los que no sepan que es el JAVA, es un lenguaje de programación que se utiliza prácticamente en todo lo programable y cuyo nombre proviene de un tipo de café logrado a base de excrementos de animales. Por lo tanto podríamos decir que el JAVA es una mierda, muy interesante, pero una mierda al fin y al cabo.

Tras un mes intensivo ya puedo decir que soy un profesional del JAVA, o al menos eso es lo que diría si supiera manejarlo de un modo u otro que no sea una excusa para no tener que trabajar.

Quizás se note en mi tono descriptivo las pocas ganas que tenía hoy de llegar a la oficina y encontrarme como cada mañana, que todos mis compañeros han llegado tarde.
Me levanto a las 7.00 y lo primero que hago antes de incorporarme y conectar el chip mental, es agudizar el oido para ver si esta lloviendo, -por dios que no llueva, por dios que no llueva-. ¡Bingo!, hoy esta lloviendo.
¿Que problema tengo con la lluvia?, pues muy sencillo... ni mas ni menos que un aparato creado por el hombre que en las manos erroneas se puede convertir en un arma letal, "el paraguas".

Analicemos paso a paso que es un paraguas: Lo que un niño pequeño vendría a decir en el típico programa del crio mas repelente, sería algo como... -es una cosa que se utiliza para no mojarte cuando llueve-. Bien... esta fue la teoría inicial y la idea de la que surgió este aparato, pero continuemos con el analisis a un mayor nivel.

Existen hasta cuatro tipos de paraguas:
- El paraguas clásico AKA pidum, que viene siendo un paraguas muy largo con una punta metálica larga y afilada, que tiene dos posibles utilidades, como pararayos en una gran tormenta (lo mas probable) o como "pidum", de ahí su nombre. Se puede apreciar su gran poderio en transportes públicos, donde los usuarios aparecen con el paraguas a modo de escudo espartano, cubriendo su frente y pinchando a todo ser que se ponga en medio. Leyendas dicen de un hombre que llego a enganchar cual pincho moruno a todo un comboy de niñas de los pajaritos marrones al cruzar un paso de cebra.

- El paraguas común AKA hoja de sierra, que como indica su nombre es uno de los mas vistos.
A veces combinados con el tipo 'a' y otras veces una especie de híbrido, este paraguas equipado con puntas en los laterales cobra mayor riesgo en las mujeres de mediana estatura y señoras mayores, que tienden a ponerselo a modo de sombrero impidiendo su visibilidad y curiosamente siempre apuntan al cuello o a los ojos de los transeuntes. ¡¡Mucho cuidado con estos especímenes!!, la forma de campana que hace el paraguas les impide escuchar, porque aun gritando o utilizando antorchas de señalización de un aeropuerto, nunca y repito, nunca, se detendrán.

- El paraguas internacional AKA de los chinos. Este último es peligroso tanto para el que lo lleva como para los que están a su alrededor. Es como una bomba de calcetin, nunca sabes cuando va a explotar.
Se les diferencia fácilmente porque tienen hasta 20 partes por las que se pliega, pudiendolo guardar a modo de arma de bolsillo en tu tobillera o en el cinturón, con tan solo pulsar un botón el aparato cobra vida y comienza a estirar todas sus ramificaciones hasta convertirse en un paraguas completo... pero ojo... una vez abierto no se te ocurra ni respirar, pues el mas mínimo suspiro producirá inestavilidad en cualquiera de sus varillas e intentará atacarte de un modo u otro, o salir disparado cual proyectil hacia cualquier persona que se te cruce en el camino.
Estos paraguas son fáciles de encontrar tirados en todas las esquinas de las principales ciudades.

- El paraguas verbena de feria AKA para niños. Es un tipo de paraguas un tanto peculiar y que viene siendo una mezcla de todos los anteriores. Peligrosos por si solos y con todo su poder mezclado, este paraguas se puede encontrar en manos de los niños y destacan por tener algun tipo de protuberancia a modo de ojos, orejas o incluso manos.
Son paraguas dificiles de encontrar, pero si ves alguno, corre, corre todo lo que puedas y nunca mires atrás... si no, será demasiado tarde.


Lo que un día de lluvia podría quedarse en eso, un día de lluvia, en una ciudad como Madrid donde tan solo en la capital habitan 7 millones de personas, te puedes encontrar en pleno punto caliente de una guerra sin verlo ni quererlo... y lo peor de todo, es que lleves el paraguas que lleves al final... siempre acabas empapado, magullado y muy posiblemente, sin paraguas.

Escrito por javi a las 9:03 AM -

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